Memorias

Fui virgen alguna vez.
Cuando ser virgen no significaba tocarse el sexo con los bordes del colchón
a tientas.
Era inventar para mis muñecas vestidos de novia, pegar lunas vacías en las heridas paredes que me guardaban y poco después llenarlas del tipo de felicidad
que te regala el ser niña que no conoce hombre.