Alma confinada

Sobre el trinche de su recámara yace la fotografía de sus padres. Sonrientes, ignorantes de la calamidad que en negra cascada les depara la vida.
Desde la cama, repasando los momentos felices, él distraído, les observa. ¿Alguna vez fue simple la existencia? Se preguntó en voz alta, tan alta como lo viene haciendo desde,… ya no lo recuerda. En austero silencio y sin voz.
-¿Porqué cuando más falta me hace la locura me desgrano en esta soledad de ausencias? El reloj marca las 5 de la madrugada. La luz aún es de bronce, se perfilan las sombras de los objetos cercanos a pesar de la cortina estática.
La ventana está cerrada. Su alma confinada como su cuerpo tambien almidonado.