El Manuscrito

El manuscrito

El manuscrito yacía en el cajón, olvidado, indiferente, sin el crepitar de sus hojas frescas.
Mancilladas por el ámbar del olvido.

Se desgajó en cada una de sus letras, entre las palabras y los verbos,
cansado de gritar en silencio y clamar por una oportunidad. Hoy, silente, mudo.

La oportunidad fue una mujer estéril que nunca parió cuando el poeta murió en las tumbas del tiempo.

Y conmueve al vagabundo desconcertando que le redime cuando le encuentra
y recita lentamente los versos, como alguna vez cantó el pasado.