UN CUENTO DE HADAS

Un cuento de hadas

Si las hadas se perfumasen, lo harían con sombras de azúcar en la sutil mezcla del agua del mar.
Se envolverían en las últimas luces de otoño y en el abrazo que recorre vírgenes y desnudas espaldas.

Si las hadas se perfumasen, su aroma sería el del diamante recién tallado y el vuelo de las golondrinas durante el invierno.

Elevarían lo que la tierra sumerge en hallazgos alados, en el humo que escapa entre las patas de la araña que camina por el techo y desciende por la pared mientras le observo recostada.