Purifica tu alma

Desprende tu alma y déjala fluir.
Lávala en pétalos de raras flores
en el azul de las turquesas y en el brillo que el infinito esconde.
Lávala en el reflejo de corazones amigos
y en la experiencia de amores no probados o no olvidados,
como un diamante que se presenta sin pulir.
Esconde tu alma en la transparencia oculta de un secreto solamente tuyo y en la línea del horizonte que juega a tragar el sol
para devolverlo en los primeros trazos de la mañana.
Deja que flote con las notas que el último pájaro entona al atardecer,
en alegrías inesperadas, y en el despertar enloquecido del sueño que vislumbra libertad.

Purifícala en enjambres de orquídeas aún sin pintar
para transformarte en el artista que sublime al mundo.

Y por si acaso el Año Nuevo te ofrecer recuerdos,
que sean de versos sin terminar, para que tu
encuentres rimas de sonrisas aun por florecer.