Para Hernán Galindo

Para Hernán Galindo

Al maestro

!Y se repite lo escrito! -afirmó afligido-.
Los sentimientos se duplican como si cada poema volviese a utilizar el tan gastado papel. Se hurgan en el mas allá del lenguaje solo para disfrazarse de nuevo o utilizar un escudo que ilusamente creyeron jamás se había concebido.
Prepárense para venerar en forma dispar o a amar con otro músculo que no sea el corazón, -les imploró- sufran con las entrañas del perro del vecino o la cabeza del verdugo que habita en los ríos donde no corre mas la sangre.
¡Renazcan! -les suplicó el anciano que lo había leído todo…