Mi voz

Si entendieran de una vez
que tropezar constantemente está en mi usanza,
que no hay torpeza en maltratarse las rodillas,
que la idiotez viene cuando
en un ataque de apariencias,
se cubre todo lo que de mi misma mana.

He rodado y siempre: un él tuvo la culpa
de mis dientes atorados en la tierra,
de creerme sólida para después comprobar
que si soy algo, es ser líquida.
Siempre un él,
un circo que incluye a todos.

Y yo, que le grito a éste y le susurro al otro,
porque si hay algo que olvidaron llevarse de mí,
tal vez por inservible fue la voz,
la voz escrita.