Portales

Me tomas de la mano al pasear mientras pisamos guijarros. Jalas de mi brazo como si pétalos de azar.

Volteas en las esquinas apurando ver el paisaje desolado, de puertas cerradas y flores marchitas para luego cruzar a nado el río de lágrimas que allí dejé plantado.

¿Acaso conoces el día en el que el jazmín florece? ¿La hora en la que el ruiseñor canta? ¿El minuto en que los portones finalmente se abren al sol?

Pero sí, conoces el momento en el que el cenzontle murió dejando su canción. Sabes que no es mentira. Que ya no existe un pecho que anide el blanco corazón. Nada le imita, nada intuye la balada que solo yo puedo escuchar.

Silencio en los altares… venenos que relatan secretos, portones que han decidido no abrirse mas al sol.