Ensordecer

Cada día te marchas un poco mas con las palabras que naufragan en la herida de tu nombre. Las letras pasan por mi boca con sabor lejano. Reposo sobre el árbol, aquel al cual el viento no toca para mostrar en tus labios el peso de tu día.
Tus ropas se amoldan a mi cuerpo, tu voz a mi pasado, mi voz a tu presente.
Le ganamos minutos a la vida, jadeantes, sin respuesta, en el lugar donde queda estancado el tiempo para fingir la comedia del mundo en la raíz secreta de la sangre.

Apoya en mi tu sombra mientras haces señas a tu soledad ¿me llamas o me apartas?
He tenido varios rostros que no elegí, simplemente sucedieron en esta lluvia que me pone antiguo el corazón.